¡Oh Dios!
Ayúdame, a bendecir vidas,
En la
capacidad, que me permitas,
No
esperando, sólo bendición;
Ayúdame a
levantarlos, cuando se sientan derrotados,
Porque al
elevarlos, me incrementas igual;
Ayúdame a
darles Palabra, las has preparado,
Para que
podamos, ser a través de ellas, formados.
Ayúdame, a
no considerar condiciones,
Eres Tú, el
que nos transformas;
Que puedan,
ser exhortados,
A ser lo
mejor, que les has dispuesto;
No
limitando su avance, por temor, a que ellos alcancen,
Mayores
glorias, en Tu nombre.
¡Oh Rey! Verlos,
edificados en Tu nombre,
Verlos
revolucionados, en Tu poder,
Verlos
caminando, con pasos de gigantes,
Porque
fueron despertados, con Tu voz,
Deseosos,
de su Señor.
Tú lavaste
sus pies,
Tú les
serviste Jesús,
Más bienaventurado
es dar, que recibir,
Así lo
instruiste Señor.
Que no
descuide, oportunidad,
Mucho te he
fallado ya;
Hasta que
esté, en Tu presencia,
¡Oh Señor!
Permíteme bendecir,
Recibiendo
nada a cambio,
Excepto ser,
otra voz en el desierto,
Brindando,
agua al sediento,
Pan de
vida, nuestro único alimento.
Entonces,
estaré en paz con mi Dios,
Podré
gozarme, en Tu amor,
Porque, lo
habré compartido,
Con todo
aquél, que quiso,
Estar
ceñido, en Tu poder.
La misión,
es para Tu gloria,
Es en Tu
Palabra, la obra;
A Tu llamado,
dedicado,
No hay
hombre,
Es sólo
Dios, el exaltado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario