El Señor no es bendito,
Porque todo va en curso;
No es bendito,
Porque lo efímero, pasajero,
Aquello, lo define;
Es bendito, porque es Santo,
Porque es, lo que solo emana de Él,
Porque es, lo que sólo Él puede ser.
Bendito es el Señor,
Porque de Él,
Es que el hombre, puede adquirir,
Recibe sus bendiciones,
Su condición, de felicidad.
Es bendito, porque santidad,
De los suyos, exige,
Para que puedan, adorarlo o servirlo;
Es bendito, porque de Él,
Solo Él, procede toda buena dádiva,
Todo don perfecto.
Es bendito,
porque de Él,
Procede el
cambio,
El toque,
transformación;
Para que, de
aquella condición,
De malditos,
fuera de Él,
Se pueda
llegar, a ser acepto,
Propiedad de
Él.
El hombre, se hace bendito,
Llega a ese estado, porque Él lo bendice;
Dios es bendito, porque Él es Dios,
Porque esa es su naturaleza,
Porque es el atributo de Él.
¡Bendito es Jehová!
De ninguna otra fuente,
Bendiciones, procede.
Porque todo cuanto, de Él deriva,
Todo es bien;
Bendito es, porque proviene,
De su fuente inagotable,
De lo que habita en Él.
De cuánto, podemos estar agradecidos,
a los favores
inmerecidos,
de nuestro
Rey, Soberano Dios.
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