Dios de revelaciones, de cómo, cuándo, y dónde;
Dios de detalles, tiempo, precisiones;
Dios de maravillas, benevolencia, justicia;
Nada acontece a los tuyos, por accidente;
Nada se les avecina, sin develamientos.
Sorprendente es, tu manifiesta gracia;
De esperar son las pruebas, tentaciones;
Presentados en dolor, tragedias, aflicciones varias;
Empero, nada perpetuo, tiene sobre nuestras vidas,
Eterno es Dios, su amor revelado,
Que se extiende a todos.
Complejidades que nos constriñen, facetas
ineludibles;
Razones guardas al final del camino,
Obras demasiado grandes, para ser entendidas;
Pero confianza sin límites, en los juicios divinos,
Es lo que revertir debe, a los suyos.
Con Dios no hay accidentes,
Nada se le escapa, de las manos;
Ninguna lágrima, de su pueblo en vano,
Ningún suspiro, no oído,
Su amparo, perpetuo.
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