En mi alma cayó una semilla,
Supe que algo había cambiado;
Aunque pequeña, tuvo efecto,
Desde el día de su presencia.
Transcurrieron, los días,
El brote iniciado;
Un pequeño tallo, con efectos,
Como si fuese un bosque interno,
Invadiendo mi pensar, mis argumentos.
Ya hace algún tiempo su estancia,
Igual no he sido, en tantas áreas transformado;
Se ha apoderado de mi vida,
Prisionero, de los frutos emanados;
De ella me nutro, tanto hay,
Para igual, compartir con otros.
Riqueza incalculable,
Haciendas, hectáreas, todas llenas,
Tiene nombre, Tierra bendecida;
Por gracia incalculable, dádiva de Dios,
Sobre una finita existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario