jueves, 9 de febrero de 2017

VENCIDO O SABOREANDO VICTORIA



Uno, habitaba en el temor,
 En tanto que el otro, veía victoria;
Uno contemplaba,
 Lo imposible, de la situación;
 El otro, todo lo que se puede,
 Alcanzar obrando, procediendo,
 En el nombre, de Jehová.

Uno vencido, antes de haber iniciado,
          el otro, saboreando la victoria,
 En camino, al enfrentamiento.

Uno, creando todas las dudas,
 El otro viendo, las oportunidades;
Uno, contemplando al gigante,
El otro, descansado,
 En la grandeza, de su Dios;
Uno derrotado, en su interior,
 El otro celebrando,
Con su fe, en el Señor.

Cuando, el Espíritu de Dios,
 No rige una vida,
Cuando su Espíritu,
 Se ha apartado, de ella;
 Solo queda,
 Razonamiento, humano,
Tendencias, naturales,
 Que jamás podrán,
 Ascender, al plano espiritual.

 Difícil es concebir,
 Pensar que ambos,
 Han estado expuestos,
 Al mismo Dios,
El Todopoderoso.

Uno creciendo, usado por Él,
 En tanto el otro,
 Empeñado, desviado,
 Del lugar, en que dio inicio;
Y sin percatarse, del cambio en su vida,
 De la ausencia, de comunión,
Con su Dios.

Cuando se antepone,
 A la fe elementos,
Humanas tendencias;
 La estructura espiritual,
 Es alterada, de ella distanciada.

Aquella vida,
 Se va armando,
 De carnalidad,
 Volviendo a edificar, entretener,
 Aquello del cual, había sido rescatado.

La rebelión contra Dios,
Es desobediencia, a su Palabra,
Esa posición, de Él rechazo,
Implica castigo, tiempo acortado.

Él se place, en la obediencia,
En la aceptación, de sus ordenanzas,
Toda acción contraria,
Rechazo, del lugar, que se estaba.








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