Soledad, un aliado
para crear,
Silencio, es un amigo
para examinar;
Algo de bueno, tiene
el murmullo,
Te hace escapar, hacia
otras lejanías,
Otros lugares, que
quizás relegaste.
Dificultades, tienen
sus etapas,
Endechas, un crimen;
Cruzas el espacio, deseando,
Aterrizas en tierra,
clamando.
Veloz, corre el
pensamiento,
Con alma de niño,
encanto de viejo;
Fugaz estrella, en
instancias se captura,
Aquellos, que
vigilantes están.
Ríos, despacio
recorren,
La ternura, que
dejamos caer;
Fuego, en llamas
presentes,
Destruyendo, todo
cuanto puede;
Si no detienes, su
avance en tus sienes,
Caerás herido, por
preocupaciones.
Armas en guerra, se
levantan,
Es contra ti, la
espada;
Tienes que ser, un
combatiente,
O serás un esclavizado,
viviente;
De creencias locas,
filosofías ciegas;
Controlar busca, si no
los detienes.
Afán, el otro enemigo,
Que se viste, con
atuendo fino;
Dice tener,
soluciones,
Cuando conducirte,
quiere a muerte.
Déjame ayudarte, dice
el extraño,
Permíteme decirte, si
me lo permites;
Tengo aquello, que has
buscado,
Guardo provisión, para
este momento;
Cuando engaño, es su
real argumento.
Creó Dios,
Llamó lo creado,
bueno;
Nuestro avance,
cuestionable,
En perspectiva, al
presente;
De lo iniciado, al
actual estado;
Señor misericordia, a
todo ser viviente.
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