Reconstruyen dolores,
Colecciones de años;
Lo guardan en riego,
Tienen un especial
cuidado.
Cada día lo ocupan,
Lo contemplan, se
lamentan;
Felices en su agonía,
En esta zozobra día a
día.
Comparten la misma
historia,
A sentidos, que se prestan
escuchar;
Luego estos relatan,
otra doliente etapa;
No hay consuelo, se
martirizan;
Vuelven a abrir la
herida,
Que busca, ser sanado.
Se encuentran, se
reúnen;
No hay que buscarlos,
se atraen;
Si reporte de bien se
comenta,
Es breve, hay que
cerrarlo;
La regla entre ellos
es sufrir,
Viven en endechas;
Que pérdida de
existencia,
No ven que en Dios,
Hay de este mal
reparo.
Están atrapados,
Han caído en la
turbia;
Sumergidos están,
No se detienen;
Se arrojan más,
Al mismo castigo,
quebranto.
Hazme lugar, vocifera
uno,
Déjenme entrar,
reclama otro;
Se alinean, esperando
turno,
Para ver, cuál de
ellos,
Es el que más,
condena.
Lloran, sin querer ser
consolados;
Reconstruyen, en
detalles sucesos,
Cien años, viviendo,
en la misma miseria;
Ninguna virtud,
No ha habido dicha;
Su tragedia, es su única historia.
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