Extraña los días,
dice el anciano,
Cuando en las aulas
de clases,
El perito impartía,
para la formación de vidas;
No de sometidos desconocidos,
Miembros de la real
academia, de vergüenza, carencia.
En la lejanía lo
civil,
De aquello que antes
era, la estructura del intelecto;
Despedido hoy por
ilusas enseñanzas,
Que tratan de hablar,
Como si tuviesen,
aquel necesitado argumento.
Oratorias, llamados
al que tantos corresponden,
Dicen estar en busca,
deseosos de alcanzar,
Aquello que tiene el
extraviado
De la lingüística, de
la concordancia,
De aquel arrabal, no
identificado.
Antes del cierre de
sus días,
Anhela ver la
generación encausada,
Encaminados a la base
de siempre,
En donde cultura es
el baluarte,
De aquellos que son,
la respuesta del mañana.
Añora aquellos días,
Donde el evangelio
era predicado,
Donde los niños eran
de la Biblia formados,
Donde los valores
cristianos,
Era el pedestal de la
vida de tantos.