lunes, 14 de febrero de 2022

¿CRECIENDO EN LA TEMPESTAD?

  

Fue en la barca, que su fe fue probada,

Fue estando, con ellos Jesús;

Fue en esa instancia, en donde temor cubría

Sus ojos aún cegados, ante quien todo se somete.

 

Ausencia de fe, dominio del temor;

La barca anegaba, empero el Señor allí estaba;

De Él no se asieron, no en Él quedaron;

Fue mayor a sus ojos, la existente amenaza.

 

De Él asido, si temo;

Junto al Redentor, si me estremezco;

Humana naturaleza, que la fe rebase,

Provoca humanidad, olvido a Él mirar.

 

Pero, si junto a Él permanezco,

Las olas, la barca,

Amenazas, empero Jesús;

Solo no estoy, no puedo estar,

En su voluntad, alumbrado voy.

 

Aun esa hora no definía,

Ni la muerte reclamar podía;

Imposible hablar ante Vida,

Ante la presencia que resucita.

 

Salidos de la barca,

Nada podría ser igual;

Vieron a Jesús al mar callar,

Sintieron el impacto, de su majestad.

 

Cuando ya no estuviera,

En su humanidad con ellos,

Algunos hechos más los preparará,

Por encima, de toda tempestad.

 

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