Cuando avanzas obedeciendo la Palabra,
Conducirte no puede
hacia otro camino,
Donde no se pueda ver
la cruz, la luz;
Hace mantener siempre
presente,
Con ello hay que
avanzar,
Para seguir al
Maestro;
Negándote la norma de
siempre,
En honra a Él.
Cumpliendo estatutos,
Te eleva en este
mundo,
Escalando aquella
cima, que más acerca,
A quien todo le
pertenece,
En presencia, de
eterna santidad.
Nada carece en una
vida,
Al que Dios está en
preferencia,
Nada disminuye de una
existencia,
Que al Redentor
mantiene presente;
Nada se pierde, todo
se gana,
Porque el mundo, nada
tiene,
Que pudiese exceder,
Ni henchir el vacío,
Que sólo Dios, puede
llenar.
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