Un grupo de marchantes,
Por el mundo avanzaban,
Todos miraban,
De todo variaba.
Algunos conocidos,
Para otros, desconocidos,
Mas alguien reconocía,
Por el pasado en todos.
Famosos, atletas,
Abogados, obreros;
Delincuentes, criminales,
Psicólogos, maestros;
Ancianos, adolecentes,
Niños, impedidos;
Todos en la senda,
Con el denominador común,
Por Jesús perdonados.
Había burlas, críticas,
Menosprecio, prejuicios;
En medio de todo, marchaban,
Por la causa de Cristo,
Morir, si fuese requerido;
Empero, el testimonio,
No menguaba,
Más, se enardecía.
Fueron rescatados,
De su sentencia de muerte,
Por la paga, que el pecado,
En ellos perpetraba;
Mas oyeron el toque,
Que a la puerta, de su alma había,
Era Jesús, que el perdón ofrecía;
Aceptado, nuevas criaturas hoy,
Sin importar, de donde procedían.