Aquella golondrina,
Volaba libremente,
Allí sentado, la contemplaba;
Algo en especial,
De todas, tenía aquella ave,
Que podía separarla, de los demás.
Una tarde herida,
La vio caer, y de inmediato,
Asía ella fue;
La tuvo en sus manos,
Le cubrió de atención,
Tanto quedó, de ella asido,
Que no la deseaba soltar.
Mas el ave, recuperada,
Tenía deseos de volar,
Él quería permanecer, con ella,
Ya que fue él, que la pudo, ayudar;
Pero ella solo, movía sus alas,
Sin entender, lo que anhelaba,
El que la sostenía.
Un agradecimiento,
Quizá fue el sonido, que emitió;
Un lo siento, tal vez la otra emisión;
Empero deseaba, volar libre,
Y no quedar con él.
Puso en su lugar las emociones,
Sobre ella, no ejercitó fuerza,
La dejó volar libre,
Si volvía, sería porque así, quiso.
Tratar de retener,
Lo que libre debe
ser,
Es imposición, errada,
Ejemplo de ignorancia;
Nada es igual,
A estar, en el ambiente,
Real.
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