Todo “más” en la vida,
Se debe lograr, con esfuerzo;
Todo que se ajuste, a alguna
medida, sueño,
Se debe de conquistar, con
empeño.
Aquello no descansa,
Sobre los hombros, externos,
De otras personas;
Reposa o está,
Sobre el que refleja, añoranzas.
Aunque, por algún motivo,
Aquello no se lograse, en
totalidad,
Agradecimiento, en todo permanece;
Debe eternizarse, en favor de Dios,
Que ha auxiliado, en el camino.
Ingratitud encontró, cabida en vidas,
Mas, por aquella misma puerta,
Que tuvo acceso, por aquella vía,
Debe encontrar, la despedida;
Excepto si aquél;
Le ha dado, la bienvenida.
De ser esa la verdad,
Hay un afiliado más,
A los que el Señor, tilda,
Califica, como hombres necios,
Carentes, de entendimiento.
Celos y desmedidas,
Escuetamente, de mentes,
Torcidas, que moldear necesitan,
Por el Espíritu de Dios,
Para que esté, aquello enclaustrado;
Y considerar, que este desvío,
No es producto, de la obra recta,
Pertenece, a un diseño,
Exclusivo del hombre,
Alterando el curso,
Normal, de su existencia.
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