Cuando la puerta
estuvo abierta,
Ante la invitación de
su Dios,
Todo en el lugar les
fue entregado,
Pero, se negaron a
entrar.
Ante ella cerrada,
Por enojo del Creador,
Los rebeldes
decidieron retomar,
Lo que dijo Jehová,
que ya no será.
Empuñaron armas,
Para forzar su
entrada,
Mas su lucha no era
externa,
El enemigo moraba, en
su interior.
Este pueblo olvidaba,
No fue un hombre, que
ahora lo negaba;
No fue un hombre, que
a otros entregó;
No fue un hombre, que
a ellos se opondría;
¿Cómo combatir,
contra el Soberano Señor?
El Hacedor en su
misericordia,
Les hizo saber que
desistieran,
Que no tratasen de
entrar,
Porque jamás se
lograría.
Nuevamente, en
forzada marcha,
Derrota hubo, de los
que lo ocupaban,
Porque nada podrá estar
a favor,
Cuando el
Todopoderoso, declara,
Puerta cerrada.
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