martes, 20 de diciembre de 2022

EQUIPADO PARA EL RECORRIDO (SIN CARGA EXCESIVA)

 

¿Cuándo en medio de la bendición, no tratará de resistir el mal?

¿Cuándo en medio de la paz, la guerra no tratará de alterar?

¿Quién dijo, que, en medio del bien del Señor, no se tratará de obstruir?

Todo parte es, de este lado del plano.

 

¿Para qué la desesperación, si Dios controla?

¿Para qué la ansiedad, si en Él confías?

¿Para qué el afán si nada acorta?

Mejor descansa, en su Soberanía.

 

¿Qué plan has fraguado, poniendo tu fe al lado?

¿Qué dichos has entretenido, que carcomen sentidos?

¿Qué confesión has dejado, en todo lugar que has estado?

¿Conocieron al Señor, u otro ser turbado?

 

Reserva dices tener, cuando contradices,

No dejando ver, la luz que ocupa en ti;

Porque a Él perteneces, tu estado ha cambiado,

Empero, ¿por qué no ha centelleado?

 

Define el curso, en que navegas,

Desaloja, la carga excesiva;

Así resistirás, cualquier embestida,

Puesto que la embarcación, irá definida.

 

SIN BUSCARLO ME ENCONTRÓ (PARTE DE SU PUEBLO – MI PASTOR)

 No supe que me amabas,

No entendía amor,

Escuché la palabra,

Pero Tú, le diste definición.

 

Nunca consideré la importancia,

Sólo hubo cosas que oí;

Vi lágrimas que se desplazaban,

Sobre mejillas, que lo ansiaban tener.

 

Aun no lo entiendo,

Sin buscarlo me encontró;

Aquella fuerza me envolvía,

Dejar no puede su realidad.

 

Habiendo sido alcanzado,

Su presencia no puedo negar;

Llenó un espacio irremplazable,

Otra presencia, no tiene lugar.

 

Cosas tan hermosas has dicho,

Palabras que nunca escuché,

Fueron registradas en el alma,

De allí nada lo despojará.

 

Ahora pertenezco, es el Señor;

El sello presente, propiedad de Dios;

De un vil, perdido, por Cristo redimido;

Parte de su pueblo, mi Pastor.

 

 

TODA ACCIÓN CIERRA O ABRE UNA PUERTA


Cuando la puerta estuvo abierta,

Ante la invitación de su Dios,

Todo en el lugar les fue entregado,

Pero, se negaron a entrar.

 

Ante ella cerrada,

Por enojo del Creador,

Los rebeldes decidieron retomar,

Lo que dijo Jehová, que ya no será.

 

Empuñaron armas,

Para forzar su entrada,

Mas su lucha no era externa,

El enemigo moraba, en su interior.

 

Este pueblo olvidaba,

No fue un hombre, que ahora lo negaba;

No fue un hombre, que a otros entregó;

No fue un hombre, que a ellos se opondría;

¿Cómo combatir, contra el Soberano Señor?

 

El Hacedor en su misericordia,

Les hizo saber que desistieran,

Que no tratasen de entrar,

Porque jamás se lograría.

 

Nuevamente, en forzada marcha,

Derrota hubo, de los que lo ocupaban,

Porque nada podrá estar a favor,

Cuando el Todopoderoso, declara,

Puerta cerrada.

ALTO EL COSTO (PARA SÓLO GANANCIA)

  

Valió el arrojo,

El sufrir, los rechazos, las burlas,

Ya que nada se compara,

A lo que Él atravesó.

 

Valió el brío, los desvelos,

Los estudios, ayunos, oración;

Ya que sacrificio no es comparable,

A lo que hizo Jesús.

 

Valió cada esfuerzo,

Obediencia, entrega;

Por lo que ha hecho el Maestro,

Por lo que hará, su gloria será.

 

Vale el camino de negarse,

Decirle no a la carne,

Los placeres, tendencias necias,

Que sólo a muerte conducirá.

 

Vale el ardor,

Aun cuando difícil sea

Proseguir la marcha,

Para llegar a la meta,

Del supremo llamado del Señor.

 

Vale la pena las lágrimas,

Vale la pena persevera,

De estar velando, orando,

Porque algo grande espera.