lunes, 25 de abril de 2022

FUERTES SON LOS ENCUENTROS (MÁS FUERTE ES DIOS QUE LOS VENCE)

  

Como si todo se detuvo,

Como si no hubiese razones;

Como si estuviese suspendido,

Tratando sin logros de alcanzar.

 

Como si el agua se hiciera arena,

Como si el pan se hace piedra;

Como si alteré mi entorno,

En vez de entrar, desvío de la llegada.

 

Como si dolor fuese el agente,

Como si pesar fuese el siguiente;

Como si nada permanece claro,

La neblina acentuada su estado.

 

Como si olvidado en medio del mar,

En balsa que se pudo salvar,

De la agresión de las violentas olas,

Que arremetieron contra la barca.

 

Como perdurable voz,

Acosante presencia;

Como estrépito de cañones,

Que descanso no se les da.

 

Como día sin sol,

Como noche, sin la luna;

Como continuidad de males,

Sin tomar intervalos, interfieren.

 

Y aun así está Dios,

Y aun así su misericordia, presente está;

No se ha sido destruido,

Porque así no lo ha permitido.

 

Pero, espera tu clamor,

Espera, tu confianza en Él;

Porque todo no está perdido,

Presente Dios, oportunidad.

 

Levanta vuelo,

Vuelve a mirar el azulado cielo;

De retomar el espacio de lleno,

La provisión del Señor, está.

 

Nada hay, en las amenazas de siempre,

Nada conlleva, voces de quejas;

Nada más, da mayor vida a las adversidades,

Dedicarle atención, sin recurrir a soluciones.

 

En un momento, Dios resuelve,

Lo que no se pudo, ni se quiso ausentar;

Esa presencia, no comparte las bendiciones,

Las remueve, remozando el día.

 

Para el Señor, no hay nada nuevo,

Posible es tu primer encuentro;

Empero, aquello que está al asecho,

Lo detendrá Él que te ampara.

 

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