Como si todo se
detuvo,
Como si no hubiese
razones;
Como si estuviese
suspendido,
Tratando sin logros
de alcanzar.
Como si el agua se
hiciera arena,
Como si el pan se
hace piedra;
Como si alteré mi
entorno,
En vez de entrar, desvío
de la llegada.
Como si dolor fuese
el agente,
Como si pesar fuese
el siguiente;
Como si nada
permanece claro,
La neblina acentuada
su estado.
Como si olvidado en
medio del mar,
En balsa que se pudo
salvar,
De la agresión de las
violentas olas,
Que arremetieron contra
la barca.
Como perdurable voz,
Acosante presencia;
Como estrépito de
cañones,
Que descanso no se
les da.
Como día sin sol,
Como noche, sin la
luna;
Como continuidad de
males,
Sin tomar intervalos,
interfieren.
Y aun así está Dios,
Y aun así su
misericordia, presente está;
No se ha sido
destruido,
Porque así no lo ha
permitido.
Pero, espera tu
clamor,
Espera, tu confianza
en Él;
Porque todo no está
perdido,
Presente Dios,
oportunidad.
Levanta vuelo,
Vuelve a mirar el
azulado cielo;
De retomar el espacio
de lleno,
La provisión del
Señor, está.
Nada hay, en las
amenazas de siempre,
Nada conlleva, voces
de quejas;
Nada más, da mayor
vida a las adversidades,
Dedicarle atención,
sin recurrir a soluciones.
En un momento, Dios
resuelve,
Lo que no se pudo, ni
se quiso ausentar;
Esa presencia, no
comparte las bendiciones,
Las remueve,
remozando el día.
Para el Señor, no hay
nada nuevo,
Posible es tu primer
encuentro;
Empero, aquello que
está al asecho,
Lo detendrá Él que te
ampara.
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