Poder para revertir,
alterar,
Todo aquello, que
pudo,
Haber acaecido, está
surgiendo.
La oración, es la llave,
Abre, puertas cerradas;
El transporte, para conducir,
Hacia lugares,
que nunca se estuvo;
Es el poder, para
derivar,
Pareceres, que
trabajaría, en su contra.
Es que la oración,
Es buscar de Dios,
Lo que nadie más,
Puede conceder,
ofrecer;
Todo indicando, no puede ser,
Y en clamor a Èl,
Lo imposible, se hace realidad.
La oración, crea una relación,
Que en ningún otro lugar,
Posible es;
Ya que cada, depósito de fe,
Esperanza y confianza en Èl,
Sólo puede brindar,
La fuerza que se requiere;
El discernimiento, que se busca,
La tolerancia, que se pretende,
Los bienes, que se requiere,
Para atender, las necesidades, existentes.
Este privilegio,
Debe de ser usado,
En todo momento,
En todo lugar.
Confrontando amargura,
Frente a conspiración,
Al ver los adversarios,
En legalismos, edictos,
Buscando, favor de Dios.
Confesando grandeza,
Señorío del Señor;
Clamando en situaciones,
Provocados por error;
Peticiones insistentes,
Mas que impere, su voluntad;
Buscando, creyendo, en lo imposible,
Posible es, a través de Èl.
La oración, hace el cambio,
En la vida, de todo creyente;
Es lo que más, hacer se debe,
Es lo que menos, se atiende.
Luego surgen, ¿por qués?
Cuando se ha descuidado,
No se ha dado uso,
Al recurso entregado;
Para abrir, cerrar entradas.
.
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