Valió el arrojo,
El sufrir, los rechazos, las burlas,
Ya que nada se compara,
A lo que Él atravesó.
Valió el brío, los desvelos,
Los estudios, ayunos, oración;
Ya que sacrificio no es comparable,
A lo que hizo Jesús.
Valió cada esfuerzo,
Obediencia, entrega;
Por lo que ha hecho el Maestro,
Por lo que hará, su gloria será.
Vale el camino de negarse,
Decirle no a la carne,
Los placeres, tendencias necias,
Que sólo a muerte conducirá.
Vale el ardor,
Aun cuando difícil sea
Proseguir la marcha,
Para llegar a la meta,
Del supremo llamado del Señor.
Vale la pena las lágrimas,
Vale la pena persevera,
De estar velando, orando,
Porque algo grande espera.