Se ofende sin querer, en momentos de enojo,
Se hiere sin saber, la profundidad del daño,
Se crea hostilidad, como bestias del campo,
Se rinde lealtad, a ese momento odiado.
Se llama a la prudencia, momentos callados,
Cuando no debe hervir, un mal indeseado,
Porque la mente trabaja, sobre cargado en ira,
Nunca será para bien, lo que se ventila.
Nada expresado puede volver, a ser guardado,
Cicatrices quedan, ¿Cuántas provocado?
Distancias creadas, entre las ofensas,
¿Qué se logro? Excepto brechas.
Lengua, amiga, enemiga,
Pintas cuadros bellos, atormentados;
Cada lienzo es una vida,
¿Cuál ha sido el arte desplegado?
Cuando separa a Dios,
Para altercar con hombres,
Ya es un perdedor,
Sello violado;
Lo que allí habrá, será vergüenza,
Porque en esa ira, nuca habrá,
Presentación, divina.
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