Todo converge
en la vida,
A su cauce
llega;
Todo anuncia,
la verdad,
Lo oculto
tiene voz, se sabrá.
Cuando se
contempla, la aurora,
Inequívoco,
el ocaso llegará;
Entre las
horas, que lo atrae,
Hay recorridos,
que lograr.
Si la
dirección, tomada,
Es la
apropiada, del objetivo,
Allí se
estará, antes que el día finalice;
Antes que la
noche, el escenario cierre.
Pérdida, es
considerar lo inevitable,
Derrota es,
no decidirse a caminar;
El tiempo
marcha, como fiel soldado,
No hay
enemigos, que lo puedan detener,
No hay
amigo, que lo puedan convencer.
Con las
velas izadas,
El velero
está en marcha,
Viento a
favor, permite avance,
Bien para
los dispuestos,
cumpliendo obligación.
A lo lejos
se percibe, algo dejado,
En la ruina
de aquello, lo abandonado;
Esas puertas
abiertas, de aquel sueño olvidado;
Un intrépido
creyente, lo ha tomado, florece.
Y así
conversa el tiempo,
aquellos espacios, no conquistados,
aquel
esfuerzo, que se dio por vencido,
a un paso,
de poder haber entrado.
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