Tenemos que llegar, a ese lugar de descanso,
En donde confianza, es mi continua ofrenda;
Sin permitir, que se apague la leña,
Que he puesto, en mi altar de fe.
Tenemos que confesar, anunciar con voz abierta,
Tus pensamientos, son de bien, para mi vida;
Nada menos que bendiciones, es lo que espera,
Mi porción de Dios, recibiré;
De Tus manos, procederá.
Hay tanto que alejarnos puede,
De done Tu Espíritu, nos conduce;
Algunos externos, aquellos internos,
¿Por qué temor y dudas asaltan?
Para robar, aquel grano de mostaza,
Impedir, que crezca.
Aquello que tiene Dios, te espera,
¿Serás determinado, en alcanzarlo?
¿Serás valiente y esforzado? Ó
¿Serás otro del pueblo, avergonzado?