¿Por qué no
hay un coro unificado?
A la voz de
Jehová haremos,
Obediencia,
iremos.
Definido de
siempre,
No es la
realidad en vidas;
¿Es Dios
guía, dirección, refugio?
¿Por qué
acciones, manifiestan contrario?
Creencias selectivas,
Lo que
finalmente se decida,
El Señor
presenta, ordena,
El hombre
examina, rechaza o posterga.
¿Es esto
falta de fe?
¿Carente
confianza, creer a Dios?
¿Es
rebeldía, desconfianza?
¿Irrespeto,
irreverencia?
En respuesta,
consecuencia,
Difiere
bendiciones,
Sobre el aplazante,
Preparado
desde el inicio, por Él.
¿Qué más
necesitamos escuchar?
¿Si ha
hablado, ha hecho saber?
¿Qué otro
argumento puede tener mayor valides?
Autorizando,
ordenando evitar.
Ironía en comparación,
Muchas
formas, que merecen revisión,
Para llegar
a buena resolución;
Casi a
ciegas, muchos proceden,
Para
arribar, a decepción.
Y Dios, a
través de su Espíritu,
De su
Palabra hace saber;
Y como
pueblo, siendo pueblo,
Se está considerando
si proceder.
No es
hombre el que ha hablado,
Una ley
torcida oficiando,
Alguna
ignorancia en el estrado,
Algún plan
malévolo del diablo.
Cuando se
le da más valor e importancia,
Permanece
inmóvil, intimidado;
Porque no
se ha atendido,
Al que ha
prometido.
Yo ordené
que todo, trabajé a tu favor;
Que el
enemigo, no pueda prevalecer,
Las armas
del adversario, no tengan efectividad;
El temor
sobre ellos, los aturdirá,
De
tal manera, que tú vencerás.
¿Qué más se
requiere? Él lo ha dictaminado,
¿Qué más se
espera? Él lo ha ordenado;
A la voz o
afirmación,
¿De quién asido
estás?