Precisamente ahora,
Cuando Dios me
permite llegar,
A una de las cumbres
más altas,
Es cuando tú maldito
diablo,
Te has osado, a
sembrar bandera,
Reclamando la
montaña, que el Señor me confió.
¿Qué te hace pensar,
que me arrebatarás este momento?
¿Qué te hace creer,
que el Señor no permitirá superar este período?
Lo has preparado
todo, para destruir sentimientos;
Para agredir mi vida,
Tu atentado es contra
mi alma;
Me gozo en decirte,
por mi Redentor fracasas.
Precisamente ahora,
Envías dardos de
lugares que no espero,
De momentos que hoy
celebro,
De un largo caminar
en desvelos, esfuerzos;
De interminables luchas,
anhelos,
En este momento de
gozo.
Maldita cizaña, que
en mi siembra te levantas;
Maligna víbora, que
en mí sus colmillos alcanzan;
Ardiente veneno, que
prepara mi letargo;
Disponiéndome lecho,
para verme morir;
Empero, tu espera
será defraudada,
Porque antídoto es,
el poder de Dios en mí.
Miren bien,
asquerosos demonios;
Sus armas han
levantado,
Pero no prosperarán;
Han acertado en
algunos disparos,
Han herido en mis
sentidos;
Pero por Cristo, son
vencidos.